
Amaneció rosa y gris, tan cielo, tan profundo, tan
impenetrable que no paró de mirarlo, admirarlo...
y de querer arrastrarlo, ahogarse en él un minuto nada más,
lo hizo distitno, lo rompió, lo dejó inalcanzable para todos los demás...
¿es justo robar ese pedacito de cielo?
