Rascame la espalda y yo exhalare tu cuello. Llena mi ombligo con tu dedo para que pueda chupar la punta de tu lengua.
Ensalivémonos los ojos hundiéndonos en la oscuridad.
Así de fuerte mariposeas mi panza, como el hormiguero que crece por mi traquea hasta tensionar mis 34.
Sacudime la médula, entonces la sinapsis será inevitablemente cósmica.

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